jueves, 15 de julio de 2010

*:cOsas..*

Si me permites soñar
Si me permites soñar un momento, tendría que ser con la nieve. El viento del norte arrasa las nevosas calles del puerto y deja impregnada la nieve en cada pared, en cada persona, en cada rostro, en cada alma que se topa con él. Soñaría que llego en la casa. Y mirando en la ventana me dispongo a hacerle frente a la tormenta que viene.

Soñaría contigo. Con tu mirada y con la temperatura de tu cuerpo. Soñaría que me tomas de la mano y me impides echarme para atrás, que me impides mirar hacia atrás. Soñaría que te encuentro entre la nieve, Que te reconozco. Soñaría que enmedio de todo estás tú. Esperando por mi, mientras yo te busco.. Soñaría que sonríes, con esa sonrisa que anhelo ver, con ese rostro que anhelo tomar entre mis manos, con esa boca que anhelo cubrir con mis labios para protegerlos como se protegen los tesoros valiosos. Soñaría que nos besamos. Podría dejar de buscarte y comenzar a disfrutarte.

Serias mi Principe y yo tu princesa. ¿Dónde estás? ¿Porque has tardado tanto en venir? ¿Debo salir enfrentando la tormenta para hallarte? He esperado años por ti y aún guardo la esperanza de hallarte. ¿Tú la guardas? ¿Crees como yo en los cuentos de hadas? No hay algo más grande que mi decisión de amarte. No hay castillo más alto que mi esperanza de ti.

Si me permites soñar, yo sueño contigo. La princesa que espera y no ha perdido la esperanza de ser hallada. Tienes que aguantar un poco más… yo te estoy buscando y voy a encontrarte. Con la ayuda de la nieve y sin ella, te voy a encontrar. Guárdame los besos más hermosos que tu boca pueda dar. Yo te guardo mi corazón entero , que jamás he entregado antes por ser para ti.




Reflejada en tus ojos

Me descubrí Reflejada en tus ojos, miré mi expresión de asombro ante la cercanía y sonreí nerviosamente sin quitarte la vista de encima. No podía parpadear para no perderme un sólo segundo de tan hermosa visión: tus ojos. Ojos que encierran un mundo entero, un universo diferente, un lugar ideal para el amor. Ojos que no sólo reflejan el alma, sino que la muestran sin miedo, como si no tuvieras nada que perder. Quedé hipnotizada por tu mirada. Verte así, me llevó a mares distantes, a paraísos inexplorados, a sueños convertidos en realidad.

Sonreíste y miré tu boca. Cálida. Hermosa. Sugestiva. Con labios que abrazan almas y vuelven prisioneros corazones inexpertos y ávidos de amar. Pude oler tu perfume. No podía quedarme ahí sin hacer nada, petrificada. Tenía que hacer algo, pero el corazón me brincaba alocadamente, el tiempo simplemente se había detenido y las olas del mar guardaron silencio expectantes ante lo que sucedería. Puse mi mano en tu cara con cuidado y ocultando mi nerviosismo. Pude sentir tu piel, suave, terreno fértil para caricias, lienzo inmaculado listo para ser decorado con el arte de una pintura apasionada fabricada por el corazón de un mortal eternamente enamorado. Sin dejar de verte a los ojos y sin parpadear, me acerqué lentamente, más y más a ti hasta que nuestras bocas agonizaban esperando el momento cumbre, la sensación final que daría inicio a toda una locura sin freno, a noches enteras de sudor, a un amor como nunca hubo otro. Justo antes de llegar a cubrir tus labios con los míos me detuve deliberadamente. Quería disfrutar ese pequeño momento previo al cambio de vida.Nuestras narices jugaban juntas . A milímetros de tu boca podía sentir que comenzabas a respirar más agitado, contrariado por la pausa. Tus labios desconcertados me buscaban como quien busca aire para respirar. Entonces, haciendo una plegaria silenciosa de agradecimiento por haberte hallado, cerré el espacio que nos separaba… para siempre…y te bese....


Ojos MelancOlicos...

Reloj en la mano izquierda, las manecillas fijas en la misma hora desde hace varios días, pero él no lo nota. Se sienta , con la mirada fija en un punto inexistente para los demás ojos curiosos. El era nuevo en el lugar.
Pero recuerda una y otra vez cuando la miró por primera vez en la capilla a través del espejo de la vida que la reflejaba distante. La vió allá, sentada con la espalda recta las manos diestras en el Hmnario que no paraba de revisar, tenia dos trenzas con el rostro sin maquillaje y con su ya existente belleza. De ella emanaba una cálida luz blanca, un remanso de paz, un sonido de esperanza, un sueño, una profecía, un llamado. Ella lo miraba desde su asiento, sin que el lo notara, sonreia y cantaba con los chicos, intrigada en coocer a este nuevo chico. El la miraba de ves en cuando A través del espejo la miraba, absorto, beligerante, rompiendo su normal patrón de conducta que más bien lo situaba entre los tímidos, hasta valiente se veía. Como si hubiera hallado la pieza que le faltaba. Deseó conocerla. Cerró apretadamente un momento los ojos y como lo haría un niño que pide un juguete a su festividad de confianza, deseó con todo su corazón conocerla. Después, los presentaron. Así de simple. Sin trompetas, sin campanas, sin preámbulos. Los presentaron. Él tembló pero lo disimuló con una audacia peligrosa. Siendo incisivo, con la iniciativa comprada, sacándole sonrisas cuidadosas, con calma, simulando estar en control pero muerto de miedo.
Al fin y al cabo, no era su estilo. Luego de varios dias fueron a su casa En horas y horas, la comida y varias risas en voz alta, ella le dijo que le gustaban sus ojos verdes, sin darle tiempo a que lo pensará, le dijo que le encantaba la melancolía que reflejaban, que le intrigaba la melancolía en ellos. Y es verdad. No se cansa de repasarlos una y otra vez tratando de entrar en ellos como quien entra en su casa, como quien se echa un clavado en un mar incierto que pudiera contener grandes monstruos o hermosas sirenas, o simplemente aguas cristalinas. Élla vió más y no le dijo. Se guardó para élla otras impresiones tales como su grave necesidad de creer nuevamente, como su imperativo deseo de ser abrazado, como su dolor y coraje por los agravios pasados que la vida le había regalado. Eso se lo guardó para ella misma y sólo le dijo de la melancolía. Era menester así. A él le dolían las mismas cosas y no quería reflejarlas en el mismo espejo. Pero sabe que un día le contará la verdad, porque ese encuentro no fue de los que se acaban, fue de los que comienzan y tiempo habrá de sobra para platicarse. Ojos meláncolicos, y ella escuchaba fascinada y atenta mientras él aprovechaba su desconcierto para mirarla por más tiempo tan cerca, a esos hermosos ojos melancólicos. Le queda la pregunta, le faltan respuestas, pero lo conozco y se lanzará a la búsqueda de éstas y la caza de las otras. Es testarudo y terco y sobre todas las cosas reconoce la mano del creador cuando se mueve. La comida supo a oración contestada… por fin… tal vez vale la pena seguir orando. Ojos melancólicos, ternura que exige restitución de las lágrimas. Cansancio de esperar, ganas de creer, deseos de soñar, de construir cuentos y maravillas de la mano de aquel que la vida le debo. Ojos melancólicos, inicio sin final de una larga conversación. Si pudiera, correría a abrazarlo. Pero se conforma, por ahora, con recordar sus ojos y su mirada. ..



He recordado tus ojos hoy por la mañana mientras despertaba, recordaba tu mirada como si me viera, como si estuvieras a mi lado, sentado en la cama, sonriendo,. He recordado tus ojos al despertar y darle gracias a Dios por estar vivo. Recordé la manera en que miras, esa manera tan especial que me ha hecho una cautiva de tu misterio. He recordado tus ojos cuando me levanté y me miré al espejo y vi mis ojos, mis ojos llenos de ti, de tu recuerdo, de tu reflejo. Juré que estabas detrás mío pero sólo te miraba a través del espejo. Recordé tus ojos mientras me bañaba, tus ojos vigilantes, tiernos, atentos a los míos. He recordado tus ojos cuando me preparaba para salir a trabajar. Antes del desayuno, durante y luego del desayuno. Tus ojos que saben a chocolatada recién hecha, a promesas cumplidas, a sonrisas expresadas. Recordé tus ojos mientas miraba por la puerta que está frente a mi en esta oficina que está llena de ti y en donde estás todo el tiempo aguardando, esperando, insistiendo en que recuerde. Porque el recordarte me mantiene enfocada, firme, viva, valiente. Segura de estar donde estoy y consciente de ir a donde voy. He recordado tus ojos porque no recordarlos sería triste sería mentira y yo no quiero mentir. Te recuerdo ahí, mirándome con esa mirada que sólo tú puedes tener, con esa forma especial en que me dices tantas cosas sin decirme nada, con tu sonrisa siempre dispuesta y tus ojos verdes,, limpios y descansados.
Aguarda principe, no te desanimes mi amor. Para recibir la bendición hay que aprender a merecerla hermoso niño, fragil y recordable. Tus ojos están en el cielo azul que se pinta en este cielo profundo como tu entrega. Los míos están allá, contigo, en ese lugar que le guardas a la esperanza, a la magia, a la paciencia. Descanso en recuerdos hoy, mañana tú descansas cobijado por mis brazos mientras yo dejo de recordar para mirar y hacer recuerdos nuevos, mientras yo te bebo como agua, me impregno de tu aroma nuevo, de tu ser completo y de tu paz compartida. He recordado tus ojos y ¡mira! me he puesto a escribirte mi amor.!

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