jueves, 15 de julio de 2010

Ella soñaba poca cosa.
Soñaba y esperaba ser un día.
El sueño de un hombre soñador.
Ser lo más grande y hermoso de su vida.
Ella soñaba habitar su corazón.
Revolotear en su mente.
Aún en la más larga distancia.
Ella soñaba poca cosa, solo.
Ser la mujer a la que él amara.

Que feliz sería, se decía en su casa solitaria.
Si un hombre de rostro amable.
Y limpio corazón me soñara.
Sería mi soledad así más linda, más amada.
Si yo pudiera llamar a puerta de aquel hombre.
Aquel de rostro hermoso y esquiva mirada de ojos verdes.
Aquel elegante y discreto caballero.
Que entre todos los demás se distingue.
Porque me vi, reflejada en su mirada.

Si yo pudiera saber que él me sueña.
Ya nada más me haría falta.
No temería a la noche ni a la luna.
Ni esperaría impaciente el sol del alba.
Porque sería amanecer todo en mi vida.
Porque todo dolor y pena así, sería olvidada.
Si sus manos de largos y marcados huesos.
Se soñaran por mi acariciadas.

Ella soñaba poca cosa.
Y le miraba a través de la ventana.
Le veía pensativo y solitario.
Con su pelo suave, su delgada cara.
Escribiendo en su mesa de madera oscura.
¿historias, poemas, cartas...?
cuanto ella desearía que fuesen.
pensamientos o cartas a ella dedicadas.

Ella temía asomarse a mirar.
No por temor a que el la viera.
Si no por miedo a hallar en la habitación.
Alguna otra cara nueva.
Siempre temió encontrar el rostro.
De una mujer o niños que jugaban.
Muchos días ni tan solo abría la ventana.
Para no encontrar al otro lado.
Ningún motivo con que perder la esperanza.

Ella soñaba poca cosa.
Pero ya no sueña nada.
Tiene algo muy valioso, a ella le basta.
Tiene la sonrisa que el le dedicó una mañana.
Una sonrisa para ella. La tiene bien guardada.
Grabada a través de sus ojos.
En cada rincón de la casa.
Ya nunca se siente sola, ya no mira a la ventana.
Ya tiene aquel regalo que necesitaba.
NO necesita más.
Ya es feliz. No teme nada.
¿Quien pudiera como tu gran mujer? Conformarse.
Y ser feliz con una sola sonrisa.
Con una mirada.


Empiezo a escribir y no se me ocurre nada,
las gotas de lluvia clara hacen que,
que se me escapen las palabras…
Me gustaría decir tantas cosas y,
y una vez más algo quiebra mis ojos
y de forma repartida, bloquea mi mente.
Solo puedo sentir un profundo vacío
lleno de lágrimas a tus pies, te quiero
y mi tristeza perdió el control entre masas…
Masas blancas, grises y de mil colores
que no sirven sino para hacer pensar, dar placer
para herirlo, hasta hacerlo desaparecer.
No, no digas nada ya. Congela tu boca,
quiebra las palabras, esfuma tu figura de hilo
y deja que se escape de mis oídos
tu respiración dorada.
Mira mi mirada y vuelve tu calor a otros,
a otros ojos parecidos en tu cariño inquietante,
no quiero ver los míos arrugados de sangre, y…
No amigo no. No volvamos a repetir situaciones,
Mis manos tiemblan por ti -susurraste- y yo
te quiero y es así como te pierdo, vuélvete.
Era distinto cuando éramos un tu y un yo
desconocidos… pero ahora…
en este espacio abismal, solo somos,
dos paralelos unidos en la distancia desigual…
Se que esto puede ser razonable y
quiero equivocarme;
sufriré sola hasta que podamos vernos,
vernos en el mismo espejo sin mirarnos.
No, amigo. No quiero seguir matando,
aplastando cada minuto con la vida y
debo reunir este palpitar constante y
vivir en nuevos mañanas que esperan.
Ve en busca de otras espumas, blancas,
que llenen tus aguas sin dañarte y yo;
protegeré tu recuerdo del daño,
sí, del daño que me hace recordarte.
Puede ser que el camino esté más abajo,
cubierto de espesos pinos,
como tu ser, como el monte de tu suelo.
Esperaré entonces para no errar, quieta
pensaré, anclada como me dejaste y será
entonces cuando sin problemas ni errores,
veré y tendré la embarcación de mis sueños.

Porque no nos ponemos a pensar que no todo lo dedicado fue en vano porque no es cuestión de ver quien pierde más o quien pierde menos al momento de alejarse, sino que cuando nos engañan, nos traicionan o nos hacen daño, de los dos hay uno que realmente pierde.

Porque por lo menos tu, pierdes a la persona que más querías y en quien más confiabas, pero esa persona, pierde a quien más la quería sobre la faz de la tierra.

Ten eso presente y no desperdicies tus lágrimas en quien no te quiere o en quien no tienes contigo, tampoco alimentes un corazón con falsas esperanzas y mucho menos quieras pasar tu vida, junto a alguien que no está dispuesto a pasarla contigo.

Vendrán tiempos mejores, acuérdense de eso...

Todo lo que nos pasa y lo que nos ha hecho sentirnos mal alguna vez, solo son sin sabores, pero son experiencias que nos indican que por ahí no debemos de pasar, así que agarren otro camino.

Por cada puerta que nos cierran hay 3 más abiertas esperando que entremos por ellas.

Hay que ser valiente y aceptar las cosas tal y como vienen...


Bien venido a mis lares, viejo invierno.

Puedes posar en paz bajo mi tienda.

Todo está preparado a recibirte

adusto emperador de la tristeza:

la escolta que anunciara tu venida,

ya despejó de obstáculos tu senda

y en la marcha triunfal de sus corceles

el otoño arrasó con mis quimeras.



Arriba, sin temor, que en torno mío,

con tu fría quietud todo concuerda:

todo está abandonado, triste, muerto,

y un augusto silencio me rodea.

Tú me harás compañía. Estoy tan sola

que no tengo quién rime mis tristezas.

Aquel amor en que cifré mi orgullo,

aquel amor que mi esperanza fuera,

murió bajo los besos del otoño

con las últimas flores de mis rejas...



Bien venido a mis lares, viejo invierno:

puedes posar en paz bajo mi tienda...




Lo busqué en el poblado, lo busque en los desiertos

Entre todos los hombres y entre todas las fieras:

¡Lo he soñado diez años con los ojos abiertos!

¡Oh, mi amado remoto de inmombradas riberas!



Después... ya muy cansada, volvíme a casa, triste;

Bajé dentro mi alma como en un gran abismo

Y oí su voz: soy tuyo, mas nunca lo supiste.

Lo he buscado en los astros y El estaba conmigo misma.


Princesa de ojos marrones con un fulgor de acero

que en mi cielo custodias una estrella de fe,

me aguardarás cuatro meses, un año, un siglo entero. ...

¡Eternamente! En vano, que ya no volveré.=(



Yo soy, ahora, la hija de Dios, con el alma

pálida y afligida; mis sueños juveniles

se fueron con mis veinte abriles ... Ver más

y aquellos frescos años jamás han de volver=(.



Un crepúsculo azul, de un azul de tristeza.
Sobre los horizontes pesa la inmensidad.
El hombre va en la nave limitado de abismos,
y mira en su presente pasar la eternidad.
El mar es como un viejo sonámbulo del tiempo.
Jamás ha enmudecido ni dormirá jamás.
Le oprimen las supremas leyes del infinito
y vive de la angustia de amar la libertad.
El mar es como un vasto cerebro del planeta
irradiando a los cielos su augusta rebelión.
Como titán en guerra, contra los continentes
encabrita sus olas en bárbara legión.
El mar es pesaroso y es trágico y sombrío.
Cuando anhela en las trombas a los cielos subir
y se deshace en una demencia fragorosa,
el mar, quisiera, a veces, impotente, morir...

Entonces se ensimisma, huye con sus designios
a sus propias entrañas de doliente titán;
horada con sus liras las pétreas formaciones
y agitase en la obscura retorta del volcán.
.. .. .. .. .. .. .. .. .. ..

¡Cómo reina la obscura tragedia de la vida!

El hombre es como un signo de Dios sin descifrar.

Miramos y nos miran las pálidas estrellas

y ruge con nosotros, desconsolado, el mar. !


(Fragmento)

Los mejores pensamientos no se escriben nunca. –

RENÁN.



Un poeta de Francia – es Edmundo Rostand –

recordando la aguda reflexión de Renán:

"Mis poemas más bellos

– ha dicho – son aquellos

que no compuse nunca".

Es nuestra canción trunca,

la que no llegó al labio – nuestro anhelo mejor –

un sollozo sin llanto, la emoción inefable

que se hace sueño o canto, sin voz, irrealizable,

ser que murió al nacer – por inmenso o por puro –

– o por poco maduro –,

planta que no hizo flor

por faltarle la savia del esperado amor...



Es nuestra canción trunca

la verdad que no pudo madurar por profunda,

el bien inaccesible que el corazón inunda,

el ideal imposible, la, belleza suprema

que el tremendo "¡jamás!" de Poe tiene por lema.



Hay astros cuyas luces jamás nos llegan, dicen

los sabios que sus órbitas calculan y predicen;

y las voces que en el fondo de nuestras almas hablan

y una obscura y divina conversación entablan:

voces innominadas,

que brotan de la nada, tal como aquellos astros

y vuelven a la nada.

Enigmas interiores

que encierran quizás nuestros pensamientos mejores;

sinfonía inefable convertida en suspiros,

en extraños clamores

de un amor innombrable;

un adiós sin respuesta que se hiela en la boca,

una mirada loca

de auroras o de ocaso, de esperanza o recuerdos;

ansia de nube o viento,

numen del pensamiento.

Su idioma es el silencio; su boca el corazón;

sus alas la ilusión.


Marchaba solo y grave por la senda dormida,

tocada de silencio bajo la noche inmensa;

era ese extraño instante en que nada se piensa

y en que nos da lo mismo la muerte que la vida.



Marchaba porque es fuerza no detenerse nunca

aunque dentro del alma ya no nos reste nada,

y hasta el recuerdo mismo que tuvo refugiada

nuestra vida deshecha, es una cosa trunca.



¿De qué astro llegaste marchando así a mi lado

sencilla y dulcemente, como si fueses una

de mis ideas absurdas o ese fulgor de luna

que ilumina por dentro mi verso desmayado?



¿De qué país remoto, de qué constelaciones

trajeron tus pupilas el secreto inaudito

de un regreso imposible, la chispa de infinito

que devuelve a la vida su cuota de ilusiones?










Recuerdos


Ahi, de pie, mirándome como tú me miras. Sonriente, bello, limpio como tierra húmeda después de la lluvia. Te acercaste, me abrazaste, me dijiste cosas al oído, cosas que me hicieron entender al tiempo y a la distancia, que me dieron sueños nuevos y realidades contigo. Ahí con esa mirada que no puedes evitar, la de niño tímido que se sonroja si lo miro fijamente, que se esconde con ternura en mis brazos si además de mirarlo fijamente le sonrío. El mundo eran nubes multicolor y formas ambiguas sin vértices, las palabras eran dibujos que adornaban el ocaso, tus manos fueron poesía dicha con más pasión que técnica. Estabas ahí, y recargaste tu cabeza en mi pecho mientras una suave brisa fresca nos rodeaba y las hojas de lo árboles llenaban el silencio con su sonido de movimento constante, de vida renovada. Estabas ahí y yo jugaba con tu cabello, acariciaba tu cara y observaba tu mirada perdida en la nada y absorta en el todo. Pude saber que no importaba el mar, ni la selva, ni el bosque, tú estarás aquí donde esté yo sin importar escenografías porque una vez que hemos unido nuestras manos. Estabas ahí y me decías cosas que yo no recordaba, tu ayuda es idónea y mis brazos la medida exacta de tu necesidad de paz en retroactivo. Sin verbos conjugados que determinen tiempo, estabas ahí, soñabas que yo estaba soñando contigo.. Gracias por estar ahí, en el mundo secreto que sólo tú y yo conocemos, donde somos atemporales y vencemos los kilómetros. te amo mi Principe..




Si tú esperas por mí, entonces iré por tí
Aunque haya viajado lejos
Siempre guardaré un lugar para tí en mi corazón.

Si tú piensas en mí, si me extrañas de vez en cuando ...
entonces yo volveré a ti
volveré y llenaré ese espacio en tu corazón.

Recordando tu toque, tus besos, tu cálido abrazo
encontraré mi camino de regreso a tí
si tú estarás esperándome
Si tú sueñas conmigo como yo yo sueño contigo
en un sitio que es cálido y oscuro
en un lugar en donde puedo sentir el latido de tú corazón.

Recordando tu toque, tus besos, tu cálido abrazo
encontraré mi camino de regreso a tí
si tú estarás esperándome
He esperado por ti y he deseado
ver tu cara, tu sonrisa,
estar contigo dondequiera que estés.

Recordando tu toque, tus besos, tu cálido abrazo
encontraré mi camino de regreso a ti
por favor, dime que estarás esperándome


Juntos de nuevo,
se sentirá tan bien estar en tus brazos,
en donde todos mis viajes terminan
si tu puedes hacer una promesa,
si es una de esas que puedes mantener,
hago un voto de ir por ti
si me esperas y me dices que guardarás
un lugar para mi en tu corazón.






Eres como el mar,

como un cristal,

turbio y transparente.

Calma y tempestad,

sueño y realidad,

en tus ojos verdes.

y llegaste a mi,

o no se si yo, he llegado a ti con tanta fuerza;

que tus olas rompen mi ansiedad,

y tu viento toca mi caminar,

llenando mi vida con tu alegria

y tus tristezas….

Que este mar de historias llenas de sal,

sabor de mi vida, faro de paz.

Amandote fuerte, amandote mas,

en tus flaquezas.

Un mar de tiempo atras, para dos,

un mar de soledad, se cubrió,

con miedo tras la luna, espero,

que llegara el amor…

Navego entre tu sí y tu no,

escondes tu esperanza, tu dolor,

caminaré con fe , en mi Dios

y tomare tu mano mi amor….

…mi amor


*:cOsas..*

Si me permites soñar
Si me permites soñar un momento, tendría que ser con la nieve. El viento del norte arrasa las nevosas calles del puerto y deja impregnada la nieve en cada pared, en cada persona, en cada rostro, en cada alma que se topa con él. Soñaría que llego en la casa. Y mirando en la ventana me dispongo a hacerle frente a la tormenta que viene.

Soñaría contigo. Con tu mirada y con la temperatura de tu cuerpo. Soñaría que me tomas de la mano y me impides echarme para atrás, que me impides mirar hacia atrás. Soñaría que te encuentro entre la nieve, Que te reconozco. Soñaría que enmedio de todo estás tú. Esperando por mi, mientras yo te busco.. Soñaría que sonríes, con esa sonrisa que anhelo ver, con ese rostro que anhelo tomar entre mis manos, con esa boca que anhelo cubrir con mis labios para protegerlos como se protegen los tesoros valiosos. Soñaría que nos besamos. Podría dejar de buscarte y comenzar a disfrutarte.

Serias mi Principe y yo tu princesa. ¿Dónde estás? ¿Porque has tardado tanto en venir? ¿Debo salir enfrentando la tormenta para hallarte? He esperado años por ti y aún guardo la esperanza de hallarte. ¿Tú la guardas? ¿Crees como yo en los cuentos de hadas? No hay algo más grande que mi decisión de amarte. No hay castillo más alto que mi esperanza de ti.

Si me permites soñar, yo sueño contigo. La princesa que espera y no ha perdido la esperanza de ser hallada. Tienes que aguantar un poco más… yo te estoy buscando y voy a encontrarte. Con la ayuda de la nieve y sin ella, te voy a encontrar. Guárdame los besos más hermosos que tu boca pueda dar. Yo te guardo mi corazón entero , que jamás he entregado antes por ser para ti.




Reflejada en tus ojos

Me descubrí Reflejada en tus ojos, miré mi expresión de asombro ante la cercanía y sonreí nerviosamente sin quitarte la vista de encima. No podía parpadear para no perderme un sólo segundo de tan hermosa visión: tus ojos. Ojos que encierran un mundo entero, un universo diferente, un lugar ideal para el amor. Ojos que no sólo reflejan el alma, sino que la muestran sin miedo, como si no tuvieras nada que perder. Quedé hipnotizada por tu mirada. Verte así, me llevó a mares distantes, a paraísos inexplorados, a sueños convertidos en realidad.

Sonreíste y miré tu boca. Cálida. Hermosa. Sugestiva. Con labios que abrazan almas y vuelven prisioneros corazones inexpertos y ávidos de amar. Pude oler tu perfume. No podía quedarme ahí sin hacer nada, petrificada. Tenía que hacer algo, pero el corazón me brincaba alocadamente, el tiempo simplemente se había detenido y las olas del mar guardaron silencio expectantes ante lo que sucedería. Puse mi mano en tu cara con cuidado y ocultando mi nerviosismo. Pude sentir tu piel, suave, terreno fértil para caricias, lienzo inmaculado listo para ser decorado con el arte de una pintura apasionada fabricada por el corazón de un mortal eternamente enamorado. Sin dejar de verte a los ojos y sin parpadear, me acerqué lentamente, más y más a ti hasta que nuestras bocas agonizaban esperando el momento cumbre, la sensación final que daría inicio a toda una locura sin freno, a noches enteras de sudor, a un amor como nunca hubo otro. Justo antes de llegar a cubrir tus labios con los míos me detuve deliberadamente. Quería disfrutar ese pequeño momento previo al cambio de vida.Nuestras narices jugaban juntas . A milímetros de tu boca podía sentir que comenzabas a respirar más agitado, contrariado por la pausa. Tus labios desconcertados me buscaban como quien busca aire para respirar. Entonces, haciendo una plegaria silenciosa de agradecimiento por haberte hallado, cerré el espacio que nos separaba… para siempre…y te bese....


Ojos MelancOlicos...

Reloj en la mano izquierda, las manecillas fijas en la misma hora desde hace varios días, pero él no lo nota. Se sienta , con la mirada fija en un punto inexistente para los demás ojos curiosos. El era nuevo en el lugar.
Pero recuerda una y otra vez cuando la miró por primera vez en la capilla a través del espejo de la vida que la reflejaba distante. La vió allá, sentada con la espalda recta las manos diestras en el Hmnario que no paraba de revisar, tenia dos trenzas con el rostro sin maquillaje y con su ya existente belleza. De ella emanaba una cálida luz blanca, un remanso de paz, un sonido de esperanza, un sueño, una profecía, un llamado. Ella lo miraba desde su asiento, sin que el lo notara, sonreia y cantaba con los chicos, intrigada en coocer a este nuevo chico. El la miraba de ves en cuando A través del espejo la miraba, absorto, beligerante, rompiendo su normal patrón de conducta que más bien lo situaba entre los tímidos, hasta valiente se veía. Como si hubiera hallado la pieza que le faltaba. Deseó conocerla. Cerró apretadamente un momento los ojos y como lo haría un niño que pide un juguete a su festividad de confianza, deseó con todo su corazón conocerla. Después, los presentaron. Así de simple. Sin trompetas, sin campanas, sin preámbulos. Los presentaron. Él tembló pero lo disimuló con una audacia peligrosa. Siendo incisivo, con la iniciativa comprada, sacándole sonrisas cuidadosas, con calma, simulando estar en control pero muerto de miedo.
Al fin y al cabo, no era su estilo. Luego de varios dias fueron a su casa En horas y horas, la comida y varias risas en voz alta, ella le dijo que le gustaban sus ojos verdes, sin darle tiempo a que lo pensará, le dijo que le encantaba la melancolía que reflejaban, que le intrigaba la melancolía en ellos. Y es verdad. No se cansa de repasarlos una y otra vez tratando de entrar en ellos como quien entra en su casa, como quien se echa un clavado en un mar incierto que pudiera contener grandes monstruos o hermosas sirenas, o simplemente aguas cristalinas. Élla vió más y no le dijo. Se guardó para élla otras impresiones tales como su grave necesidad de creer nuevamente, como su imperativo deseo de ser abrazado, como su dolor y coraje por los agravios pasados que la vida le había regalado. Eso se lo guardó para ella misma y sólo le dijo de la melancolía. Era menester así. A él le dolían las mismas cosas y no quería reflejarlas en el mismo espejo. Pero sabe que un día le contará la verdad, porque ese encuentro no fue de los que se acaban, fue de los que comienzan y tiempo habrá de sobra para platicarse. Ojos meláncolicos, y ella escuchaba fascinada y atenta mientras él aprovechaba su desconcierto para mirarla por más tiempo tan cerca, a esos hermosos ojos melancólicos. Le queda la pregunta, le faltan respuestas, pero lo conozco y se lanzará a la búsqueda de éstas y la caza de las otras. Es testarudo y terco y sobre todas las cosas reconoce la mano del creador cuando se mueve. La comida supo a oración contestada… por fin… tal vez vale la pena seguir orando. Ojos melancólicos, ternura que exige restitución de las lágrimas. Cansancio de esperar, ganas de creer, deseos de soñar, de construir cuentos y maravillas de la mano de aquel que la vida le debo. Ojos melancólicos, inicio sin final de una larga conversación. Si pudiera, correría a abrazarlo. Pero se conforma, por ahora, con recordar sus ojos y su mirada. ..



He recordado tus ojos hoy por la mañana mientras despertaba, recordaba tu mirada como si me viera, como si estuvieras a mi lado, sentado en la cama, sonriendo,. He recordado tus ojos al despertar y darle gracias a Dios por estar vivo. Recordé la manera en que miras, esa manera tan especial que me ha hecho una cautiva de tu misterio. He recordado tus ojos cuando me levanté y me miré al espejo y vi mis ojos, mis ojos llenos de ti, de tu recuerdo, de tu reflejo. Juré que estabas detrás mío pero sólo te miraba a través del espejo. Recordé tus ojos mientras me bañaba, tus ojos vigilantes, tiernos, atentos a los míos. He recordado tus ojos cuando me preparaba para salir a trabajar. Antes del desayuno, durante y luego del desayuno. Tus ojos que saben a chocolatada recién hecha, a promesas cumplidas, a sonrisas expresadas. Recordé tus ojos mientas miraba por la puerta que está frente a mi en esta oficina que está llena de ti y en donde estás todo el tiempo aguardando, esperando, insistiendo en que recuerde. Porque el recordarte me mantiene enfocada, firme, viva, valiente. Segura de estar donde estoy y consciente de ir a donde voy. He recordado tus ojos porque no recordarlos sería triste sería mentira y yo no quiero mentir. Te recuerdo ahí, mirándome con esa mirada que sólo tú puedes tener, con esa forma especial en que me dices tantas cosas sin decirme nada, con tu sonrisa siempre dispuesta y tus ojos verdes,, limpios y descansados.
Aguarda principe, no te desanimes mi amor. Para recibir la bendición hay que aprender a merecerla hermoso niño, fragil y recordable. Tus ojos están en el cielo azul que se pinta en este cielo profundo como tu entrega. Los míos están allá, contigo, en ese lugar que le guardas a la esperanza, a la magia, a la paciencia. Descanso en recuerdos hoy, mañana tú descansas cobijado por mis brazos mientras yo dejo de recordar para mirar y hacer recuerdos nuevos, mientras yo te bebo como agua, me impregno de tu aroma nuevo, de tu ser completo y de tu paz compartida. He recordado tus ojos y ¡mira! me he puesto a escribirte mi amor.!